Gestionar para lograr no hacer

Dibujo de un guerrero Samurai asestando un golpe con su arma

Os preguntareis que demonios me he fumado hoy para afirmar esto, pero el hecho es que soy perfectamente consciente de lo que he dicho. Estos días he vuelto a necesitar usar un gestor de proyectos en serio, nada de excel ni de listas en papel. Gantt puro y duro, reportes, personas, tareas e hitos.

Y es que llega un punto en el que de gestionarte a ti mismo pasas a requerir gestionar a otros y coordinar esfuerzos, ahi es donde llega el papel de estos sistemas, planificar, medir y estudiar para no hacer nada … que te desvíe de tu objetivo

Y además hacerlo para saber cuando parar, la perspectiva real del hito a cumplir en comparación al progreso real, es lo que te da la medida de cuando es el momento de parar por hoy y tomar un relajarte baño espumoso en buena compañía 😉

¡Ánimo que ya queda muy poco para el fin de semana!


¡No me interrumpas!

gire!

Para aquellos que buscamos la productividad y utilizar eficazmente nuestro tiempo, no nos asustan los payasos en plena noche, ni siquiera seres del infierno que aparecen al resolver un puzzle-caja xD, lo que de verdad nos da pánico es perder el control.

Y no hablo de una noche de pasión extrema en una playa tropical, en brazos de aquella persona que evoca nuestros mas variados y sublimes instintos, hablo del control de nuestro tiempo, precisamente eso que atesoramos con tanta dedicación.

Dentro de este equilibrio terrorífico, las interrupciones suelen ser una de las cuestiones delicadas que trabajar, tratar y entrenar , de forma que su gestión no nos suponga un desequilibrio continuo.

Para ayudarnos en esta cuestión os recomiendo este fantástico artículo que trata precisamente sobre el control de las interrupciones, como gestionarlas y en torno a la percepción que tenemos en torno a estas, que no siempre se corresponde con una realidad objetiva, sino un nuestro miedo subjetivo.

 


Organizarte para Organizar

Una serie de piezas plásticas de colores siendo organizadas en diferentes cajoncitos plásticos atendiendo a su tonalidad

Es evidente que la gestión bien entendida, comienza por uno mismo. No podemos (o debemos) tratar de organizar y gestionar el trabajo de otros si no tenemos la disciplina necesaria para gestionar los propios.

Esto atiende a varios principios relacionados con el sentido común: en primer lugar, si no somos un ejemplo para nuestro equipo, este avanzara en diferentes direcciones, sin coordinación alguna, trabajara con ahínco … pero el resultado rara vez sera el esperado.

En sengudo, están las cuestiones relativas a la resolución de objetivos concretos … difícil  enfocarse y enfocar la atención de nuestros compañeros en un target común … si no sabemos cual de entre esos targets a la vista es el correcto, y en que orden deben ser abordados. Cuestión de lógica.

Como lectura complementaria les recomiendo este artículo en el que se exponen algunos tips en torno a la gestión de equipos, incluyendo cuando esta coordinación se realiza de forma virtual.